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Historia de la Comparsa

Fue el 9 de enero de 1984 cuando varios vecinos del barrio empezaron a dar los primeros pasos en la creación de la Comparsa. Para entonces ya tenían decidido que los gigantes que representarían al barrio deberían ser personajes de la historia de EuskalHerria. Así, consultando en varios libros de mitología pensaron que los personajes más apropiados serían: Mari, Basajaun, Tártalo y Sorgiñe.

Como señala un miembro fundador de la Comparsa, Blas Subiza, "nos informamos muchísimo de estos personajes, para esto hicimos una visita al ilustre antropólogo Barandiaran e incluso estuvimos en Itzea documentandonos con don Julio Caro Baroja, que amablemente nos recibió en su casa".

Había que hacer los gigantes, pero para esto hacía falta bastante dinero, y el proyecto empezó a funcionar con las 10.000 pesetas que les cedió la sección de montaña de la Peña. Los inicios estuvieron marcados por la escasez económica, ya que la Comparsa presentó al Ayuntamiento un presupuesto de 405.000 pesetas, pero éste sólo les concedió 140.000 pesetas de subvención.

Sin embargo, varios colectivos ayudaron económicamente a que el proyecto fuera tomando forma.

Javier Ganuza, que era miembro de la Comparsa de Pamplona, se puso a modelar las figuras junto a Patxi Jimeno y así se fueron creando los gigantes. Los caballetes los cedió la escuela taller de carpintería del Ayuntamiento de Pamplona, las pelucas de Basajaun y Mari se trajeron desde Valencia y costaron la friolera de 100.000 pesetas, los trajes los confeccionó Tere Aroz en su taller de costura y así, en auzolan, se fueron construyendo estos gigantes que al final costaron unas 800.000 pesetas.

El Bautizo

El bautizo de nuestros gigantes tuvo lugar el 27 de abril de 1984, en el txupinazo de fiestas del barrio. Después de estar un rato expuestos para que la gente los viera, bailaron su primer vals en la plaza del Felix. Como cuenta Blas "la gente se quedaba maravillada, y nosotros sentiamos un orgullo especial por haberle dado al barrio estos gigantes".

Este primer baile lo llevaron a cabo 4 miembros de la Comparsa de Pamplona, que fueron quienes enseñaron a bailar a Juan, Pedro, Txetxo, Marcos, Manzanuti, Agustín, Ander, Catema, Luisito, Altable, Leuza, Recarte, Migueltxo, Alberto, El Fiera y El Pariente, los que empezaron en la Comparsa junto con Blas, que era el responsable, y Galarreta, que era quien se encargaba de los kilikis.

Aparte de todas estas personas la Comparsa también contó con la ayuda de la AAVV, la Comisión de fiestas, Rastro Txantrea, y Javier Lacunza y José Luis Fraile, los gaiteros de Pamplona.

Visitas a pueblos

La Comparsa de la Txantrea se convirtió entonces en una de las primeras de la Cuenca de Pamplona, y solía acudir a las fiestas de muchos pueblos. Nos cuenta Blas que por aquella época " la gente estaba muy animada, había un boom de comparsas e íbamos a muchas fiestas porque éramos de las pocas comparsas que existían."

En aquellos primeros años la Comparsa se movía por toda la geografía de Euskal Herria. Un año llegaron a actuar en Bilbo, Donosti y Gasteiz, además de en Pamplona, claro.

Blas apunta que la salida que más les gustaba era la de Mondragón, "porque como era antes de San Fermín, la gente aún tenía ganas de juerga, después de fiestas la gente ya no estaba para muchos trotes".

Los gigantes de la Txantrea han llegado a visitar Lleida, y nos cuenta Blas que la salida de la que guarda el mejor recuerdo es una que hicieron al pueblo catalán de Olot. "Fueron cutro días inolvidables", señala.

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La Komparsa en 1997

Los gigantes se restauraron allá por el año 1997, y desde entonces se pueden bailar más facilmente, porque ya no pesan los 75 kilos que pesaban anteriormente. Además, el número de salidas ha disminuido, y ahora mismo los gigantes de la Txantrea sólo tienen dos visitas obligadas, a Aoiz y a Huarte, que son devueltas por las comparsas de estos pueblos en fiestas del barrio. Aparte de esta relación, Blas nos cuenta que en los últimos años están intentando traer a fiestas dos comparsas, "una que sea de Navarra y otra del resto de Euskal Herria, a las que, claro está, luego se les devuelve la visita".

Falta gente

Hoy en día la Comparsa de la Txantrea no está en uno de sus mejores momentos, ya que faltan dantzaris que quieran bailar los gigantes. "Me da pena porque la gente no se anima a bailar, por unos motivos u otros no aparecen y a veces nos solemos ver apurados para hacer las salidas", nos comenta Blas, que recalca la necesidad de jóvenes que aseguren el futuro de la Comparsa. "Es importante que se unan nuevas cuadrillas para poder sacarla adelante porque, aunque todavía quedan algunos de los que empezaron, la gente escasea, así que si hay alguien que se anime, que no dude pasar por las oficinas de la Peña y que deje su nombre".

Los Kilikis

La Comparsa no se concibe sin esos personajillos que corren detrás de todos los txikis en las mañanas de fiestas del barrio. Son la Cotilla, Piripi, Profe y Japi, y todos ellos, como nos cuenta Blas, quieren simular personas de todos los días que andan por el barrio. "¿Quién no ha visto a su vecina la cotilla en la ventana, al piripi del barrio, o al profe malvado o al guardía de Jardines que se iba riendo todo el día y los demás no sabían por qué?"

Estos personajes, que pesan la friolera de 20 kilos, se hicieron a la vez que los gigantes, y también serán remodelados en próximas fechas.

Junto con estos cuatro personajes también se pasean dos cabras, que son características de la Txantrea porque, como dice Blas, "no era cuestión de hacer los gigantes mitológicos y luego meter ahí dos zaldikos, por eso se buscó un animal mitológico que llamara la atención, y así surgieron los dos Akerras que tantas y tantas mañanas de fiestas han sido paseados por Galarreta, el responsable de los kilikis y nuestro administrador de bebidas particular".

 

 

 

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